
Por: Tere de Jesús Blasco Ramírez
Debido al reciente aumento en el gas, que se diera a nivel nacional; los vendedores de este producto y no los dueños de las empresas, han aprovechado la situación para estafar a los consumidores de la ciudad; toda vez que aumentan más de la cuenta el producto.
De acuerdo a ciertas quejas ciudadanas, el combustible hasta el mes de diciembre, tenía un costo de 285 pesos el cilindro de 30 kilogramos y a partir del primero de enero, la mayoría de las gaseras comenzaron a ofertarlo en 288 y 289 pesos, entendiendo los consumidores que era lógico que se incrementaría este producto.
Sin embargo y pese a que la gran mayoría de las camionetas repartidoras traen escritos los precios del combustible; los vendedores no respetan tales costos y cobran 296 y 297 pesos; motivo por el cual muchos ciudadanos ya se están quejando.
En declaraciones hechas a este medio informativo por una de las tantas amas de casa afectadas con esta situación; el personal repartidor de Hilda Gas, le vendió el tanque de 30 kilogramos en 295 pesos, argumentando que eran las tarifas nuevas y que los precios que traía escritos la camioneta repartidora, eran anteriores. Ante esta respuesta, la compradora solicitó al trabajador la respectiva nota de venta; petición que no fue atendida ya que el empleado argumentó que no traían.
Por lo anterior la afectada se comunico a la empresa gasera para preguntar precios y reportar al trabajador.
Después de la queja, el trabajador fue obligado a devolver los 7 pesos a la ama de casa; quien al instante tuvo que regresar a entregar lo robado.
Lo anterior deja en claro, que las empresas de gas, muchas veces ni por enterados se dan de que sus trabajadores hacen de la suyas cuando sale a vender a las diversas colonias de la ciudad; por lo que sería conveniente buscar las estrategias, para evitar que estas situaciones se continúen presentando.
Debido al reciente aumento en el gas, que se diera a nivel nacional; los vendedores de este producto y no los dueños de las empresas, han aprovechado la situación para estafar a los consumidores de la ciudad; toda vez que aumentan más de la cuenta el producto.
De acuerdo a ciertas quejas ciudadanas, el combustible hasta el mes de diciembre, tenía un costo de 285 pesos el cilindro de 30 kilogramos y a partir del primero de enero, la mayoría de las gaseras comenzaron a ofertarlo en 288 y 289 pesos, entendiendo los consumidores que era lógico que se incrementaría este producto.
Sin embargo y pese a que la gran mayoría de las camionetas repartidoras traen escritos los precios del combustible; los vendedores no respetan tales costos y cobran 296 y 297 pesos; motivo por el cual muchos ciudadanos ya se están quejando.
En declaraciones hechas a este medio informativo por una de las tantas amas de casa afectadas con esta situación; el personal repartidor de Hilda Gas, le vendió el tanque de 30 kilogramos en 295 pesos, argumentando que eran las tarifas nuevas y que los precios que traía escritos la camioneta repartidora, eran anteriores. Ante esta respuesta, la compradora solicitó al trabajador la respectiva nota de venta; petición que no fue atendida ya que el empleado argumentó que no traían.
Por lo anterior la afectada se comunico a la empresa gasera para preguntar precios y reportar al trabajador.
Después de la queja, el trabajador fue obligado a devolver los 7 pesos a la ama de casa; quien al instante tuvo que regresar a entregar lo robado.
Lo anterior deja en claro, que las empresas de gas, muchas veces ni por enterados se dan de que sus trabajadores hacen de la suyas cuando sale a vender a las diversas colonias de la ciudad; por lo que sería conveniente buscar las estrategias, para evitar que estas situaciones se continúen presentando.
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