
Rápidos y furiosos
Por Laura Celenne González Elizalde
Pues sí, rápidos y furiosos es como se ponen adolescentes y jóvenes bajos los influjos del alcohol, drogas y cuanto menjurje se invente para un “vuela vuela”, sin que haga falta boleto y equipaje.
La nota roja de los últimos días en medios locales, dieron cuenta del asesinato de un joven de 16 años, estudiante de este puerto, durante el pasado fin de semana. En estos sangrientos hechos, participo un grupo de adolescentes, uno de ellos, alentado por el alcohol –como él mismo confesó- se le hizo fácil apuñarlo en la espalda y en el cuello.
Sin ahondar mucho en este caso, resulta muy lamentable el crimen cometido en contra de este menor de edad y es también, muy lamentable que su asesino y sus cómplices resultaran ser menores de edad.
De estas notas periodísticas, llama algo la atención. De acuerdo a la declaración del joven aprendido por elementos policíacos y que se dijo ser el autor intelectual del asesinato, todo se origino porque presuntamente uno de los jóvenes participantes del delito, descubrió al estudiante de 16 años en compañía de una tía, dentro de la conocida discoteca “Bulldog”. Y así como medio México, se preguntó con el caso Kalimba, ¿Qué hacían unos adolescentes en un antro de éstos?
Tal vez me meta en un asunto espinoso y hasta tabú, pero lo cierto es que es común ver en páginas de internet, secciones y redes sociales de chicos tuxpeños, fotografías de jovencitos lindos, animosos y a veces hasta con una copita o un cigarrillo en la mano dentro de un “x” antro del puerto. Y muchas veces, resulta que son menores de edad a los que se les permite el ingreso a estas negociaciones.
Hasta donde tengo conocimiento, para ingresar a un antro es necesario contar con la mayoría de edad, a menos que la reglamentación local al respecto indique que a partir de los 16 años ya se puede entrar a estos lugares.
En el caso del “Bulldog”, alguna vez pregunte, que por qué no se revisaba este negocio, cuando prevalecían señalamientos ciudadanos de presuntas irregularidades como: El fácil ingreso de menores de edad, concursos con alta connotación sexual y denigración femenina que se realizan a cambio de “una chela”, consumo desmedido de sustancias no permitidas y constantes riñas que suceden en el interior.
Y hasta regañada salí en ese entonces. Para empezar me dijeron no podía meterme en ese asunto porque los propietarios pertenecen a una familia reconocida y respetada de Tuxpan, y es más, que debería de dar gracias por la existencia de éste negocio que sirve como “colador”, porque así “los naquitos” o “pelusita” no se mezclarían con los “fresitas” o “niños bien” que acuden a un restarante-disco cercano. Así los desmanes ocurrirían allá y acá se garantizaría la seguridad de los asistentes.
Bueno yo no acusaba, solo preguntaba.
Si bien Tuxpan, como puerto de vocación turística requiere de negocios de diversión nocturna como discos, bares, cantabares, bares “Lounge”, es necesario también que prevalezca la correcta regulación en torno a su funcionamiento, en materia de horarios, preparación de bebidas o cócteles, ingreso de personas mayores de edad y que exista capacitación eficaz de los encargados de seguridad y acceso, sobre todo en materia de detección de armas o sustancias prohibidas que pretendan ser ingresadas a estos lugares.
La sana diversión, es más que valida.
Algunos de mis conocidos y amigos son empresarios en el ramo, generan empleos y apuestan su inversión y hasta patrimonio familiar para sacar adelante sus negocios, insisto es una labor respetable y necesaria para inyectar nuevos atractivos turísticos al municipio. En lo que hago hincapié, es en respetar la ley, para conveniencia del cliente y el propietario, es todo.
Gracias por el favor de su atención y sus correos electrónicos. Escríbame amorperro2001@hotmail.com. Hasta pronto
Por Laura Celenne González Elizalde
Pues sí, rápidos y furiosos es como se ponen adolescentes y jóvenes bajos los influjos del alcohol, drogas y cuanto menjurje se invente para un “vuela vuela”, sin que haga falta boleto y equipaje.
La nota roja de los últimos días en medios locales, dieron cuenta del asesinato de un joven de 16 años, estudiante de este puerto, durante el pasado fin de semana. En estos sangrientos hechos, participo un grupo de adolescentes, uno de ellos, alentado por el alcohol –como él mismo confesó- se le hizo fácil apuñarlo en la espalda y en el cuello.
Sin ahondar mucho en este caso, resulta muy lamentable el crimen cometido en contra de este menor de edad y es también, muy lamentable que su asesino y sus cómplices resultaran ser menores de edad.
De estas notas periodísticas, llama algo la atención. De acuerdo a la declaración del joven aprendido por elementos policíacos y que se dijo ser el autor intelectual del asesinato, todo se origino porque presuntamente uno de los jóvenes participantes del delito, descubrió al estudiante de 16 años en compañía de una tía, dentro de la conocida discoteca “Bulldog”. Y así como medio México, se preguntó con el caso Kalimba, ¿Qué hacían unos adolescentes en un antro de éstos?
Tal vez me meta en un asunto espinoso y hasta tabú, pero lo cierto es que es común ver en páginas de internet, secciones y redes sociales de chicos tuxpeños, fotografías de jovencitos lindos, animosos y a veces hasta con una copita o un cigarrillo en la mano dentro de un “x” antro del puerto. Y muchas veces, resulta que son menores de edad a los que se les permite el ingreso a estas negociaciones.
Hasta donde tengo conocimiento, para ingresar a un antro es necesario contar con la mayoría de edad, a menos que la reglamentación local al respecto indique que a partir de los 16 años ya se puede entrar a estos lugares.
En el caso del “Bulldog”, alguna vez pregunte, que por qué no se revisaba este negocio, cuando prevalecían señalamientos ciudadanos de presuntas irregularidades como: El fácil ingreso de menores de edad, concursos con alta connotación sexual y denigración femenina que se realizan a cambio de “una chela”, consumo desmedido de sustancias no permitidas y constantes riñas que suceden en el interior.
Y hasta regañada salí en ese entonces. Para empezar me dijeron no podía meterme en ese asunto porque los propietarios pertenecen a una familia reconocida y respetada de Tuxpan, y es más, que debería de dar gracias por la existencia de éste negocio que sirve como “colador”, porque así “los naquitos” o “pelusita” no se mezclarían con los “fresitas” o “niños bien” que acuden a un restarante-disco cercano. Así los desmanes ocurrirían allá y acá se garantizaría la seguridad de los asistentes.
Bueno yo no acusaba, solo preguntaba.
Si bien Tuxpan, como puerto de vocación turística requiere de negocios de diversión nocturna como discos, bares, cantabares, bares “Lounge”, es necesario también que prevalezca la correcta regulación en torno a su funcionamiento, en materia de horarios, preparación de bebidas o cócteles, ingreso de personas mayores de edad y que exista capacitación eficaz de los encargados de seguridad y acceso, sobre todo en materia de detección de armas o sustancias prohibidas que pretendan ser ingresadas a estos lugares.
La sana diversión, es más que valida.
Algunos de mis conocidos y amigos son empresarios en el ramo, generan empleos y apuestan su inversión y hasta patrimonio familiar para sacar adelante sus negocios, insisto es una labor respetable y necesaria para inyectar nuevos atractivos turísticos al municipio. En lo que hago hincapié, es en respetar la ley, para conveniencia del cliente y el propietario, es todo.
Gracias por el favor de su atención y sus correos electrónicos. Escríbame amorperro2001@hotmail.com. Hasta pronto
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