
Dra. América Espinosa
Me pregunta mi hijo, ¿Mamá, hay un día internacional del hombre?, pregunta fuerte para mí, que detona un compromiso de reflexión en su respuesta. ¿Por qué la mujeres?, ¿Y los hombres?. Esta pregunta aparentemente sencilla, no es de respuesta fácil, porque no puede sostenerse sólo con un discurso de liberación de las mujeres frente a un enemigo opresor. En la historia de la humanidad ha estado presente la opresión de unos contra otros. El por qué un sujeto, grupo o sociedad oprime y/o abusa de otra no es un asunto que se haya terminado de comprender y discutir hasta ahora. Existen respuestas y reflexiones desde diferentes lugares, pero siempre ha habido quien reconozca la opresión, el yugo, pero sobre todo la sorprendente sumisión a la opresión y al yugo que ha sido justificada sólo por la debilidad y el miedo. He de referirme primero, a un texto publicado en 1572 por Etienne de la Boëtie quien desde entonces considera incomprensible el sometimiento, no al gobierno, sino a UNO solo, a un tirano.
La Boëtie defiende la libertad de cada hombre, y manifiesta que los gobernantes deben de estar al servicio de los gobernados y no a la inversa. La naturaleza nos ha hecho a todos de la misma forma y del mismo molde, y si hay diferencias en las cualidades entre unos y otros, es por dar ocasión al afecto fraternal de brindar ayuda y recibirla y entonces la pregunta es ¿Qué fatalidad ha podido desnaturalizar al hombre nacido libre, haciéndole perder el recuerdo de su primer estado y el deseo de recuperarlo?.[1]
Podemos estar o no de acuerdo en relación a quién le confiere el don de la libertad al ser humano, o la naturaleza, o Dios, o si él mismo tendría que asumirlo como condición de la vida. Lo que si es un acuerdo de razón ética, es el derecho a una libertad de vida, sin que por ello se afecte al otro.
El punto preciso y de complicación es el ¿cómo asumir esa libertad?. Por un lado y siguiendo a La Boëtie, a partir de que la libertad es “ser por sí y no por otro” esto implica “que los hombres existan para sí mismos”; o por otro lado, que la libertad sea una conquista que te la da el “entendimiento de ella”. No podrías aspirar a algo que desconoces. Así pues, pensaríamos que la libertad y el derecho se conquistan, por eso implican una permanente lucha. Y más aún, la lucha no sólo es en relación con el otro, es una lucha consigo mismo, es una lucha donde la dimensión y condición de lo humano está presente.
Entonces, al hablar de derechos humanos, en ocasión de este día internacional de la mujer, tendríamos que, en nuestra reflexión remitirnos a una lucha permanente desde diferentes frentes; las acciones políticas que precisen legislaciones serias, congruentes, claras y concretas de acción y apoyo a los ciudadanos que puedan vivir en ocasión de desventaja, opresión, marginación y violencia; pero también acciones educativas e informativas sobre los derechos humanos y no se diga las acciones especializadas de apoyo, a la ocupación laboral de los ciudadanos para garantizar su sostenimiento, y los apoyos en la atención pública a la salud física y psicológica.
[1] De la Boëtie Discurso de la servidumbre voluntaria o el Contra uno Ed Tecnos 2nda ed. España, 1995
[1] De la Boëtie Discurso de la servidumbre voluntaria o el Contra uno Ed Tecnos 2nda ed. España, 1995
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