
Por Roberto López Arán.
(Primera de dos partes)
Debo advertir que tengo 17 años de conocer a Baltazar y suya ha sido una vida de trabajo, esfuerzo y honestidad. Sin embargo, la honorabilidad no es garantía de que uno acierte en sus decisiones, y me parece que este es el signo que, por lo menos, en los últimos años acompaña a Baltazar a su paso en la colaboración con los panistas, lo menos bueno del panismo en Tuxpan.
Afirmarán los que saben que Baltazar lleva de dos, una y una: colaboró de cerca en la campaña exitosa de Iñigo Laviada del 2006, pero en su fuero interno sabe que Laviada Hernández no es ni por asomo el diputado que este distrito esperaba. Demasiado adinerado como para rebelarse, en su bancada azul del congreso sumó su voto a aprobación de iniciativas que llenaron de mayores impuestos a productores, comerciantes y empresarios. No hubo explicación para los habitantes de su distrito. Nada qué decir al aumento parsimonioso pero letal de los precios de los combustibles, a la sinrazón para no reducir los precios de las tarifas del servicio eléctrico, a la reubicación de la garita de peaje. Ha habido en Iñigo Laviada un culposo silencio. Baltaza López está razonablemente enterado de ello, pero su probada lealtad y compromiso con los panistas de la dirigencia permite solo a él triturar su desacierto sin abrir la boca.
Desde el principio Baltazar López empeñó su compromiso de apoyo con el médico Miguel Alcántar, que no con la doctora Beatriz Alvarado, personaje pueril de la política con el que sin duda, por ser como es, Baltazar nunca comulgaría. De Miguel Alcántar todos los aprecios; por ese alto motivo desde lo columna periodística afamada La Calumnia Tuxpeña, su baluarte, Baltazar López se lo hizo saber en varias ocasiones a Miguel Martín, de quien se granjeó su amistad.
La Calumnia Tuxpeña del Noreste se convirtió, en la fase de precampañas panistas municipales, en la punta de lanza periodística a favor de Miguel Alcántar y su equipo cercano, del que Baltazar era parte, y en contra de Jerónimo Folgueras y su equipo, quienes empujaban a su ariete Miguel Martín. De ellos fue la idea, del equipo de Miguel Alcántar, de publicar una carta abierta, horas previas a la realización de la asamblea municipal donde se eligió al candidato y su planilla; carta que fue rechazada por La Opinión y publicada en el Noreste, donde se hicieron señalamientos duros contra el alcalde Jerónimo Folgueras y su tesorero Juan Betancourt, padrinos políticos y monetarios en las aspiraciones de Miguel Martín por alcanzar la candidatura panista a la alcaldía en el 2007.
Ganó Miguel Alcántar pero perdió. Perdió Miguel Martín pero ganó. Ganó porque Juan Ramón Gánem fue el candidato real de Folgueras, el alcalde con el que Miguel Martín fue director de desarrollo económico. Baltazar López conoce de cerca este corto pero intenso drama de historia política, pero su amistad con Miguel Alcántar y Miguel Martín le ha impedido narrárnoslo, al menos no lo ha hecho en La Calumnia Tuxpeña.
(Mañana, segunda y última entrega)
2 comentarios:
Tienes toda la razòn en cuanto a lo que dices del Diputado Iñigo Laviada, no aportò nada durante su gestiòn, y lo mismo va a pasa con Miguel Martìn, pues que puede aportar en el congreso, si solo cuenta con nivel preparatoria y aunque dice que tiene un curriculum de puestos federales, realmente el ùnico que ocupo fue como jefe de departamento en comercio exterior en el SAT, del cual no salio con muy buenas recomendaciones.
hay que tener valor moral para emitir criticas en todos los sentidos y hasta en política... el buen juez por su casa empieza... para hablar de lealtad, primero hay que ser leal.. MI DESESTIMADO TOCHI...
dime de que presumes y te dire de que careces...
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