Mientras Andrés Manuel López Obrador dice que no es pecado apoyar a otros partidos, Jesús Ortega dice que el PRD podría expulsar a quienes apoyen a militantes de otros partidos.
Esta mañana, la agenda electoral, por lo menos en los medios publicados en esta ciudad, atiende el arranque de las campañas para la Asamblea Legislativa y las jefaturas delegacionales. Eso deja poco espacio en los considerados diarios de circulación nacional a las campañas federales y aún menos a los procesos en los estados donde está en disputa la gubernatura.
De cualquier forma, el conflicto que vive el PRD con su excandidato presidencial se sigue a nivel nacional. Y es que mientras en la capital Jesús Ortega, presidente del PRD, calificó de "traidores" a los militantes del partido que renuncian para apoyar candidaturas de otros partidos, en Chiapas, López Obrador dijo que eso "no es pecado".
Así, según Excélsior, Ortega dijo que los militantes del PRD que en el Estado de México se han sumado al PRI lo han hecho "no por razones ideológicas ni programáticas, sino porque 'vulgarmente' fueron comprados por el secretario de Gobierno de la entidad, Luis Miranda". En el clásico "te lo digo Juan, para que escuches Pedro", Ortega señaló que: “Un candidato que llama a votar por los aspirantes de otro partido, está automáticamente fuera del PRD. Es automática la salida del partido”, sentenció.
Mientras tanto, desde Chiapas, La Jornada reporta que López Obrador dijo que no se ha salido del PRD y afirmó que "no es pecado ser perredista y apoyar a otros partidos”. El excandidato presidencial ha pedido el apoyo de sus simpatizantes a las candidaturas de abanderados de PT y Convergencia, partidos que integran la coalición Salvemos a México y en la nota se explica que lo hace "porque así conviene al movimiento (nacional en defensa del petróleo, la economía popular y la soberanía)”, porque (esos institutos políticos) 'no me dejaron solo en el proceso electoral de 2006 y porque, en revancha, la mafia política” quiere quitarles el registro'".
El conflicto entre la dirigencia del PRD y López Obrador también incluye otro elemento: la presencia del jefe de gobierno capitalino actual. Esto porque la semana pasada Marcelo Ebrard dijo, por primera vez al aire, que tiene aspiraciones presidenciales. Esto es materia de análisis por parte de Ricardo Alemán, quien afirma que "una de las mayores víctimas de la influenza humana fue la otrora acaramelada relación" entre Ebrard y López Obrador. Según el analista, la contingencia provocó que Ebrard renegara de su "exjefe" a fin de reunirse con Felipe Calderón. Así, Alemán dice que: "El rompimiento ocurrió a la vista de todos, pero tanto el gobernante capitalino como el “espurio” Calderón decidieron discreción, como si ninguno acusara recibo de lo que había ocurrido. Es decir, nadie festejó que en la práctica se produjera el “divorcio anunciado” entre Marcelo y AMLO, y una alianza práctica entre Ebrard y Calderón".
En su propio Editorial, El Universal señala que mientras 'Los Chuchos' vieron con toda tranquilidad el 'auto-destape' de Ebrard, fueron los lopezobradoristas quienes criticaron al jefe de gobierno.
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