lunes, 31 de diciembre de 2012

POR LA VERDAD Y LA CONFIANZA

LAS ELECCIONES 2013: RETO PARA LAS MUJERES

Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo

En 2013, se celebrarán elecciones locales en 14 Estados de la República el 7 de julio, para ser exactos:1) Quintana Roo, 25 diputaciones (15 uninominales y 10 de RP) y 10 ayuntamientos;2) Veracruz, 50 diputaciones (30 de MR y 20 de RP) y 212 ayuntamientos; 3) Oaxaca, 42 diputados (25 MR y 17 de RP) y 570 ayuntamientos; 4) Hidalgo, 18 diputados (16 MR y 12 (RP); 5) Durango, 30 diputados (17 de MR y 13 de RP) y 39 ayuntamientos. Así mismo en: 6) Aguascalientes, 27 diputados (18 de MR y hasta 9 de RP) y 11 ayuntamientos: 7) Zacatecas, 30 diputados (18 de MR y 12 de RP) y 58 Ayuntamientos: 8) Chihuahua, 33 diputados (22 de MR y 11 de RP) y 67 ayuntamientos: 9) Tlaxcala, 32 diputados (19 de MR y 13 de RP) y 60 ayuntamientos: 10) Baja California norte 24 diputados (16 de MR y hasta 8 de RP) y 6 ayuntamientos. Igualmente en: 11) Puebla 41 diputados (26 de MR y hasta 15 de RP) y 217 ayuntamientos; 12) Tamaulipas, 36 diputados (22 de MR y 14 de RP) y 43 Ayuntamientos; 13) Sinaloa, 40 diputados (24 de MR y 16 de RP) y 18 ayuntamientos y 14) Coahuila, 38 ayuntamientos.

Y dichos procesos obligarán a los Institutos estatales, al cumplimiento de los acuerdos en materia de equidad, considerando los avances que prevén, el Código Federal y los últimos resolutivos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Sin embargo hay que ubicar el tema:

1) Las reformas del 14 de enero de 2008, han obligado hasta la fecha a las instancias electorales locales, al cumplimiento de los artículos: 4º, 218, 219, 220 y 221 de la Ley Electoral nacional que estipula la proporción del 40 % de candidaturas propietarias de un mismo género y la excepción de este acuerdo en las candidaturas de mayoría relativa; sin embargo, el principio de que “ningún género debe quedar representado en un porcentaje mayor del 70 %”, ha seguido prevaleciendo como base en la propuestas de esta modalidad.

2) Así mismo, la amonestación pública o la negativa del registro, a los partidos políticos en caso de incumplimiento.

3) Sin embargo en lo que se refiere a las candidaturas de representación proporcional, que venía estableciendo la inclusión de 2 candidaturas de distinto género en cada segmento de 5, hoy ha de cambiar, haciendo que candidaturas titulares y suplentes, sean del mismo género. Últimos avances y resoluciones que ha emitido el TEPJF, que abonan de manera definitiva a la equidad de género y a una mayor participación de las mujeres en la vida política del País.

Este último punto es el resultado de una serie de iniciativas y análisis que han surgido a partir del 2009, para evitar que se repitan hechos como el de las “juanitas”[1]; calificativo que se utilizó en la LXI legislatura Federal, para describir el comportamiento de diez legisladores (de los cuales 8 eran mujeres) de diferentes partidos políticos, que solicitaron permiso por tiempo indefinido a las 72 horas de haber ocupado el cargo para ceder su posición a su suplente. De éstas 8 posiciones femeniles, 2 mujeres eran del PRI, 4 pertenecían al Partido Verde Ecologista, una al PRD y una al PT.

Esto generó una serie de acuerdos entre las fracciones femeniles de los diferentes partidos políticos representados en las legislaturas del Congreso de la Unión para unirse y finalmente lograr el objetivo: evitar se repitieran estos hechos, por considerarlos violatorios a la equidad de género en las representaciones. Y después de varios debates en las Cámaras y en el Tribunal electoral, hoy se ha dado paso a la Ley “anti-juanitas”, que lleva la intención de frenar que una candidatura ganada por una mujer u hombre (de mayoría o representación proporcional) sea cedida a un suplente de diferente sexo, y de esta forma se eliminen “vicios o tratos” al interior de los partidos políticos, por motivos de presión o negociación (entiéndase también corrupción).

En entrevista que concedieron las magistradas Georgina Reyes Escalera (magistrada de la Sala Regional del TEPJF en Monterrey, Nuevo León), y Luz María Zarza Delgado (magistrada del Tribunal Electoral del Estado de México) en el programa Justicia Electoral a la Semana, el pasado 24 de diciembre del presente, expresaron que: "El Tribunal precisamente ha dado la oportunidad de generar nuevos criterios, de que ahora las fórmulas se conformen por personas de un mismo género, sea tanto el propietario como el suplente,” decimos hombre con hombre, mujer con mujer”, precisamente para evitar que en un momento dado quien llegue a la posición, como lo dijo la Sala Superior, si renuncia, pues que su suplente sea una persona del mismo género.

Pero hay algo más, que éstas mencionan, que me parece un excelente avance:

 “Además, el Tribunal dispuso que las listas de representación plurinominal que elaboran los partidos y en las que tienen más oportunidades de llegar al Congreso quienes figuran en los primero lugares se conformen con mujeres y hombres de manera alternada, para evitar que ellas sean colocadas en los últimos lugares”…"También la alternancia que se ha establecido, para efectos que vaya en las fórmulas o en las listas de las candidaturas, que sea hombre luego mujer o viceversa, primero mujer luego hombre, que vaya alternados los géneros y dar así una mayor oportunidad para que efectivamente lleguen a los cargos, en este caso de elección popular, en igualdad de circunstancias hombres y mujeres en caso de que tengan el triunfo", manifestaron[2]”.

Esto quiere decir, que las listas plurinominales en segmentos de 10, las posiciones en las titularidades y suplencias deberán ir en el siguiente orden: 1) hombre, 2) mujer, 3) mujer, 4) hombre, 5) hombre, 5) mujer, 7) mujer, 8) hombre, 9) hombre y 10) mujer. Lo que significa que en cada segmento de 10, quedan aseguradas 5 mujeres y 5 hombres, lo que hace realidad, ¡AL FIN!, el principio de la paridad o por ende equidad política.

Y digo ¡AL FIN!, así en mayúsculas, porque aunque han pasado 15 años en que se inició el proceso de impulsar las cuotas de género desde las Cámaras de Diputados y Senado y ello, impactado en los congresos locales para hacer respetar estos preceptos contemplados en el Código Federal de instituciones y procedimientos electorales (COFIPE), aun ha faltado en algunos Estados, voluntad política para impulsarlas, porque por una parte existen aun muchas resistencias para cumplir con los ordenamientos y se toma como pretexto el falso argumento de que “no hay mujeres con perfil de ganadoras” y por eso se llenan las listas con nombres de varones (independientemente de si cubren los perfiles o no); y por otra, que los compromisos o negociaciones políticas entre los varones, hace impulsar aquellas que se ajustan más a sus intereses y que se desplacen mujeres que tienen buen perfil político o con mayores merecimientos.

Pero, pese a todo, no hay duda que a las mujeres les han servido las cuotas de género. Si comparamos los porcentajes de presencia femenina desde el sufragio (1953) hasta antes de las modificaciones a la Ley Electoral que dieron pie al criterio de las cuotas (1997), las mujeres apenas alcanzaban el 7.74 en la de Diputados y 10.10 en el Senado. Después de 1997 en que éstas se empiezan a incluir y hasta la fecha, tenemos un porcentaje general ya de un 24.16 % en la Diputados y un 26.56 % en el Senado.

Existiendo un dato muy importante que se debe resaltar: que en la 62 Legislatura que apenas entró en funciones, ya se alcanzó en la Cámara de Diputados el 37% de presencia femenina y en el Senado un 33.60 %. Convirtiéndose hoy dichas Legislaturas del Congreso de la Unión, en las de mayor proporción de presencia de mujeres de todos los partidos en la historia de la lucha por sus oportunidades políticas. Y el punto, es que eso se conserve y se refleje también en las elecciones locales de los estados.

Lo anterior es sin duda una muestra de lo mucho que han servido estos avances en materia de género y que el esfuerzo de preparar cuadros está surtiendo efecto. Por eso se hace urgente, que los partidos políticos colaboren también haciendo que en el caso de las mujeres, las cuotas estén lo mejor representadas, considerando prioritariamente lo siguiente:

1) Que las posiciones no se den por compromiso o compadrazgo, sino por los méritos que las mujeres tienen, debiendo esforzarse en el caso de las candidaturas de mayoría, de enviar a quienes posean arraigo local, estén preparadas profesionalmente, conozcan de procesos electorales, que posean buena imagen y alta calidad en sus actos profesionales, académicos o empresariales y políticos y puedan además motivar al electorado, para que triunfen finalmente en una elección.

2) En los casos de representación proporcional, agregar a los anteriores atributos el de la preparación (grados y tipo de formación académicas) y la experiencia en áreas de la acción gubernamental, para que su presencia produzca resultados eficientes a su Estado o Nación.

De esta manera el papel de la mujer se dignificará al ofrecer lo mejor de sí mismas en cada oportunidad y ello fomentará una mayor confianza al género femenino. Porque flaco favor hacen, las mujeres que llegan por coyuntura o privilegio, sin ofrecer resultados tangibles en su paso por los cargos de elección popular, incluso en los de la administración pública.

Lo anterior, hace urgente también que las organizaciones femeniles políticas se esmeren por detectar y reclutar los cuadros de buen perfil, para prever un stock o grupo de figuras preparadas, teniéndose así siempre buenas propuestas para poder ubicarlas con facilidad en cada proceso electoral, sea del nivel que sea y, se elimine el pretexto de que no hay suficientes mujeres para ser postuladas.

Luego entonces, el criterio está claro, la equidad es una realidad en la norma nacional electoral y ello será el reto de las propias mujeres y de la voluntad política de los partidos, para que en las elecciones del 2013 se postulen muchas con perfil ganador, que arrasen en las urnas y que ello favorezca la misión y resultados en su función y se eleve el nivel de la política en todos los órdenes.

Gracias y hasta la próxima.

[1] El mote de “las Juanitas” surge en alusión a Rafael Acosta Ángeles “Juanito”, personaje que después de ganar la elección por el PT de Delegado de Iztapalapa, D.F. en julio de 2009, debió cumplir el acuerdo político entre éste y el guía moral de la izquierda unida del PRD: Andrés Manuel López Obrador de cederle el lugar a Clara Brugada, quien inicialmente había sido rechazada por los órganos electorales. Hecho que les acarreó severas críticas. Luego entonces, en el argot político, a partir de ese momento, este mote se adoptó para denominar las negociaciones encubiertas (que evidencian actos de corrupción) entre candidatos y partido, lo que finalmente se convierte en un engaño al electorado, que vota por una persona, sin saber que quien finalmente ejercerá el cargo es a otra por la que nunca votó.

[2] http://portal.te.gob.mx/prensa/sitemap

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