jueves, 14 de mayo de 2009

UN POCO DE TODO



Por Paty Cánovas Vázquez
¿El poder es siempre masculino?
Paul Walder
Ahora que estamos en tiempos electorales, les platicaré del best seller que estoy leyendo “Mamás de Teta grande” de Fernanda Familiar del cual quiero comentarles algunos párrafos del capítulo donde habla de Michelle Bachelet, primera presidenta de Chile, ¿Cómo aparece Michelle Bachelet de la noche a la mañana en la cúspide de las encuestas de opinión? un verdadero fenómeno cultural y político: una mujer socialista, hija de un general de la Fuerza Áerea, Alberto Bachelet que fue torturado por sus compañeros de armas y murió en prisión.
Cuándo fue Ministra de Defensa y logra disciplinar al ejército con herramientas livianas y carentes de toda ideología con aspiraciones de cambio y modernidad lo cuál cautiva a la opinión pública.
¿Por qué un pueblo apoya a esta mujer, aparentemente sin los típicos atributos del político ni del tecnócrata?
Existe una corriente cultural latinoamericana que arranca del mito mariano, María, el modelo femenino discriminado y subordinado al poder masculino.
Como un referente poderoso, aquella fémina jefa de hogar desde su debilidad y no sin sufrimientos logra imponerse, educar a sus hijos, instalar su identidad, hacerse valer. La madre asume en estas duras circunstancias el papel del padre. Ella lo es todo.
Esta tesis desarrollada por numerosos antropólogos latinoamericanos y comentada por la chilena Sonia Montecino en su ensayo Madres y Huachos, nos conduce al fenómeno Bachelet. Su condición de separada, a la que ella ha aludido en numerosas ocasiones, no la debilita, sino que la fortalece.
En las estadísticas de nacimientos en Chile, se puede detectar que prácticamente la mitad de los niños nace fuera del matrimonio, lo que implica que muchos madres solteras estarían identificadas con el mito mariano.
Michelle Bachelet no es una revolucionaria en el Partido Socialista. Y tampoco es una extrema militante feminista. Sí integra un imaginario socialdemócrata con un espíritu de mayor igualdad en las relaciones de género, lo que no es poco para un país tradicionalmente machista.
Continuaré platicándoles otros capítulos del libro Mamás de Teta grande.

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