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sábado, 21 de abril de 2018

¿Quieres ser más feliz? Pedalea. A propósito del Día de la Bicicleta…

Blogpost por Carlos Samayoa
Si notas que el ciclista que va en la calle se ve más contento que el conductor del automóvil que pasa a un lado, no es producto de tu imaginación. En realidad un estudio reciente demuestra que quienes pedalean son más felices que los que aprietan el acelerador de un auto.

Convertirse en ciclista puede parecer complicado o tedioso, pero los beneficios pueden valer la pena: hacer ejercicio, ahorrar dinero, llegar más rápido –especialmente en horas pico-, absolver la culpa de haber comido esos tacos no tan saludables, entre otras bondades como el gran beneficio ambiental que representa trasladarse sin contaminar –tan sólo en la Ciudad de México quienes usan el sistema Ecobici evitan la generación de 232 toneladas de CO2 al año-. Paralelamente, el control del tiempo es otro factor muy particular que nos lleva a convertirnos en los ciclistas de la felicidad.

Y he aquí la bondad psicológica de viajar en bicicleta. Usarla como medio de transporte no solo puede ser más rápido que usar el transporte público o incluso un automóvil, sino que también tenemos en nuestras manos las riendas del viaje. Sentir ese control al evitar la impotencia de no poder avanzar en el tráfico, junto con los beneficios de ejercitarse, disminuye drásticamente el estrés de un traslado, es decir, estamos aumentando nuestra calidad de vida y por tanto, nuestra felicidad.

Diversas ciudades del mundo no han pasado por alto el tema del uso de la bicicleta como sinónimo de bienestar y salud. En las ciudades que tienen los índices más altos de calidad de vida, el uso de la bicicleta como forma de movilidad es incluso una prioridad que se fomenta desde las políticas de urbanismo, de movilidad y de salud. En ciudades como Ámsterdam o Copenhage, más de la mitad de sus habitantes se trasladan diariamente en bicicletas, lo cual ha hecho que se redefina el diseño urbano.



Esta idea del potencial que hay en el ciclismo de hacer feliz a la gente está en muchas partes y crece cada vez más entre quienes se animan a tomar el manubrio. Si preguntamos a quienes viajan regularmente en bicicleta, es muy interesante escuchar repetidamente lo bien que les hace sentir pedalear en comparación con otras formas de transporte. Personalmente, puedo decir que moverme en bicicleta hizo que vivir en una ciudad tan dinámica y tremendamente agitada como la Ciudad de México, no sólo fuera soportable, sino realmente muy agradable.

En México mucha gente ya se mueve en bicicleta, pero para que otros se sumen tenemos que trabajar muy duro para cambiar los paradigmas de la movilidad. Se debe fomentar el uso de la bicicleta al tiempo que se promueva una cultura cívica que nos permita tener una interacción respetuosa entre automovilistas y ciclistas. Para ello, es necesario que en nuestras ciudades tengamos los espacios necesarios que independientemente de la forma de movilidad que elijamos, nos brinden seguridad.

s por eso que el programa de Revolución Urbana de Greenpeace promovemos un modelo de calle completa en el que todos tengamos un lugar seguro, es decir, que el diseño de las calles tenga una mejor organización que permita el tránsito armónico de peatones, ciclistas, usuarios de transporte público y automovilistas, sin que nadie se vea en riesgo. La presión por moverse de un punto a otro en el menor tiempo posible, muchas veces nos orilla a buscar las formas supuestamente más rápidas de traslado. Verdaderamente el tiempo que ocupamos para movernos puede ser algo muy disfrutable y agradable si se nos brinda la infraestructura y la seguridad necesaria para que más gente se anime a tomar su bici y moverse en ella. Al final tal vez tenga razón esa canción que dice que “no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar.” ¡Feliz día de la bicicleta!
Fuente: Greenpeace

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